quinta-feira, 24 de junho de 2010
EL ESPÍRITU SANTO, LA FÍSICA CUÁNTICA
Cuando se dice que los científicos de la física cuántica están más cerca de Dios que los del Vaticano, no les falta razón, es que la única respuesta posible ante el gran dilema que tienen planteado solo puede ser Dios, el Espíritu Santo que es la energía del Amor que llena todo el Universo conocido y no conocido.
¿Cuál es el gran dilema que se plantean los científicos actuales y que jamás podrán resolver sin poner a Dios en la ecuación?, pues después de haber llegado a la teoría de las cuerdas, que es la que mejor define la estructura del átomo, y da una respuesta lógica, científica a su propia existencia, concretamente de su núcleo, los quark, se encuentran con un problema que no tiene solución, ¿por qué las tres energías básicas de la materia no son iguales, y son como son, tan distintas?, éste es el gran problema de la física cuántica actual sin solución.
Las energías que componen la esencia de la materia, las tres fuerzas básicas que la constituyen son, la fuerza de la gravedad, que permite que las cosas estén sujetas al suelo, y que se atraigan los cuerpos celestes, formando sus órbitas, la fuerza de cohesión, que hace que los electrones y los protones giren alrededor del núcleo del átomo, sin escaparse de las órbitas, y la fuerza nuclear que hace que los quark no se separen del núcleo. Sin estas tres fuerzas no existiría la materia, todo sería energía sin forma, todo sería luz, que es lo que había antes de la creación de la materia.
Hasta aquí, normal, lo que no es normal y no tiene solución, es que si esas energías o fuerzas se formaron en el momento del Big Bang, creando a la vez la materia, el tiempo y el espacio, saliendo como afirma la ciencia de una manera aleatoria, sin nadie que dirigiera el acontecimiento del nacimiento del Universo, pues en vez de ser iguales esa tres fuerzas, que sería lo lógico, resulta que la de la gravedad es 10.000 veces más potente que la de cohesión, y la de cohesión, mil veces más fuerte que la nuclear, y eso no puede ser normal, ¡no puede ser una casualidad!.
Y ¡están desconcertados! No pueden avanzar, no tiene solución matemática ni física, y son tan listos pero a la vez tan cretinos, que se niegan a admitir que solo Dios es la respuesta, porque si las tres fuerzas se crean en el primer milisegundo de tiempo después del Big Band, ¡no pueden constituirse tan diferentes sin la intervención Divina!, lo que demuestra que el Verbo de Dios está detrás de la creación de la materia, solo puede existir así, y eso solo lo sabe Dios, no es una casualidad, es la causalidad de Dios, su Voluntad manifestada de crear materia para poder albergar luego vida, para seguir el proceso evolutivo y llegar al hombre, no como descendiente del mono, gran falsedad asumida por casi todo el mundo, sino al hombre como una creación de Dios a su imagen y semejanza, por eso nos dotó de inteligencia, que es un atributo de Dios, y del hombre en una infinitésima parte y le dio el don más importante, el de la espiritualidad, y es el hombre espiritual que hoy está en peligro de extinción.
terça-feira, 22 de junho de 2010
sábado, 19 de junho de 2010
Popol Vuh libro sagrado Maya.
Libro Sagrado de la Cultura Maya
Me pregunto por si Dios es Judío? .Dios estaria contra los palestinos ? Dios es amor y misericordia ,lo k se llama dios es lo ubicuo lo perfecto Dios no es religión ni guerra,Dios es la energía universal.
Dios se encuentra en las particulas subatomicas de la vida, es energia en constante ritmo y vibracion .
El "Popol Vuh", "Las antiguas Historias del Quiché", es el libro sagrado de los indios quichés que habitaban en la zona de Guatemala.
Se explicaba en él el origen del mundo y de los indios mayas. También se relataba la historia de todos los soberanos.
Se puede señalar que hay allí una conjunción de religión, mitología, historia, costumbres y leyendas. Es esencialmente una descripción del conjunto de tradiciones mayas de quienes habitaban la región guatemalteca; pero también aparecen agregadas algunas ideas cristianas, lo que hace suponer que el autor conocía a misioneros católicos. No se conoce el nombre del autor pero por datos sacados del contenido de la obra, se supone que ha sido escrito hacia 1544.
Fue escrito originalmente en piel de venado, posteriormente trascripto en 1542 al latín por Fray Alonso del Portillo de Noreña.
La versión española fue realizada sobre este último texto en el siglo XVIII (1701) por el fraile dominico Francisco Ximénez que se había establecido en Santo Tomás Chichicastenango. Y "Popol Vuh" lo llamó un estudioso de temas americanistas, que en el siglo XIX lo tradujo al francés, Charles Etienne Brasseur de Bourbourg.
El significado de los términos que conforman el nombre es:
Popol: Palabra maya que significa reunión, comunidad, casa común, junta.
Vuh: Libro, papel, árbol de cuya corteza se hacía el papel.
Para los Quichés de Guatemala, hombres del bosque o de los magueyes, el Popol Vuh es una Biblia.
En el libro se distinguen tres partes:
La primera es una descripción de la creación del mundo y del origen del hombre, que después de varios fracasos fue hecho de maíz, el alimento que constituía la base de su alimentación.
La segunda parte trata de las aventuras de los jóvenes semidioses Hunahpú e Ixbalanqué que termina con el castigo de los malvados, y de sus padres sacrificados por los genios del mal en su reino sombrío de Xibalbay.
La tercera parte es una historia detallada referida al origen de los pueblos indígenas de Guatemala, sus emigraciones, su distribución en el territorio, sus guerras y el predominio de la raza quiché sobre las otras hasta poco antes de la conquista española. Describe también la historia de los Reyes y la historia de conquistas de otros pueblos.
Además de los códices precoloniales de los que quedan muy pocos, ya que el celo de los misioneros españoles les llevó a quemar numerosas obras mayas identificadas como manuales de brujería, tenemos varios manuscritos postcolombinos escritos por indígenas a quienes los frailes habían enseñado a registrar su lengua por medio del alfabeto castellano. En estos libros anotaron los indígenas todos los restos que de su ciencia antigua lograron reunir. Entre los que conocemos, escritos en maya, están básicamente los "Libros del Chilam Balám", y el "Popol Vuh" o "Libro de los quichés.
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